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Alice in Wonderland - Burton vs Disney


Advertencia: al final hay spoilers. Por si les importa.

Hoy en día las películas no empiezan con los títulos - empizan mucho antes. En los anuncios de realización, en los posters promocionales, en los trailers spoileros. Hace meses que Disney se encargó de generarnos expectativa por el maravilloso estreno de Alice in Wonderland, dirigida por el señor Tim Burton. Y finalmente, el pasado jueves 4 de marzo, Alicia llegó a las salas.

Nunca dudé del talento de Tim para llevar el cuento de Lewis Carroll a la pantalla grande - si hay alguien que tiene un país de maravillas en el cerebro, ese alguien es Tim Burton. Lo que me preocupaba era la productora: trabajar para Disney es un arma de doble filo. El presupuesto para la realización, así como su mundial distribución, estaban garantizados: el problema era que Burton tendría que condicionar su visión a algo más apto para niños, probablemente.

A pesar de eso, Alicia es tan encantadoramente tenebrosa y colorida como lo esperaba. El desarrollo de la tecnología ha alcanzado el punto que hace años busca: que la animación no se note. Así como en Avatar, parece que Burton tiró a todo su equipo de rodaje a través del agujero del conejo, y bajó hasta el País de las Maravillas para filmar la película. Pero más allá de la técnica, el resultado es sencillamente bellísimo. Paseamos por los jardines soñados, las ruinas de fuego, las maravillas a las que Tim nos tiene tan malacostumbrados.

El casting también es un punto fuerte. A pesar de que la mayoría de los personajes son animales (mágicamente reales), los humanos brillan por sus interpretaciones. Los mayores aplausos van para las dos reinas: Anne Hathaway como una Reina Blanca exageradamente delicada y de uñas moradas, y la gloriosa Helenna Bonham Carter como la Reina Roja más demente y malvada de la historia de las Alicias. Y como siempre, reconocer a los queridísimos personajes clásicos (el Gato de Chesire, el Conejo Blanco) que hasta dan ganas de ponerse a aplaudir cuando aparecen.

Como todas las películas de Hollywood de ahora en más, Alicia puede verse en 2D, 3D, o en el IMAX. Ya casi afiliada a la sala del Norcenter, una vez más afirmo que ir al IMAX es una experiencia completamente diferente. Todas las películas que allí se estrenen aprovechan su aspecto visual y sonoro al 100%, y Alicia no es la excepción. Aquí Disney nos ganó una batalla, pues sólo se proyecta doblada al castellano. Sin embargo, el doblaje está muy bien y prolijo, y no hace sangrar los oídos.

Podemos reconocer tramas y escenografías claramente burtonianas, y también disneyladenses, como si toda la película fuera una tensión escena a escena entre el director y la productora. Un río de cabezas flotantes salidas de Sleepy Hollow, un ratoncito tierno pero fiero guerrero, un pajarraco malvado que muere de forma violenta en primer plano. El resultado es un tibio intermedio: la película será Apta para todo público, pero los niños pequeños no la pasarían muy bien mirándola (hay cosas que les daría demasiado miedo).

Es una pena que en la pulseada final, Burton siga creyendo en los finales felices típicos. Sólo por esta vez, me hubiera encantado que Alicia pateara el tablero, mandara la realidad al carajo, y decidiera quedarse para siempre en su mundo de maravillas.

AVATAR - Los sueños nunca fueron tan reales


A lo largo de su historia, Hollywood nos ha dado películas que cambiaron a concepción del cine, y las formas de hacerlo. Star Wars revolucionó la ciencia ficción; Tiburón, las recaudaciones de taquilla; Matrix, las cámaras en 360°. Estas películas pasaron a la historia como grandes hitos. y AVATAR, la última realización de James Cameron, se suma al listado.

Hace mucho tiempo que una película no me
inspiraba lo suficiente como para ir a verla dos veces al cine, pero esta vez lo hice con gusto. Y es que AVATAR es una experiencia i
nexplicable, e inabarcable. Hablando con otros espectadores escuché la misma crítica repetidas veces: la historia no es novedosa, es algo que ya hemos visto en Danza con Lobos o Pocahontas. Lo que estas críticas no tienen en cuenta es que AVATAR es mucho más que la historia que nos cuenta - es cómo nos la cuenta.

Se dice que demoró 15 años en hacerse, que es la película más cara de la historia, que inventó nuevas tecnologías. Lo que puedo afirmar, es que AVATAR es una experiencia audiovisual que depende muchísimo de la sala en que se la vea. Todas las megaproducciones hollywoodenses pierden algo de sentido cuando se las pasa a la p
antalla chica, pero esta es aún más exigente: para poder verla en todo su esplendor no alcanza con verla en el cine. Es necesario verla en 3D, y aún mejor, en la sala del IMAX: una pantalla de siete pisos de alto que permite no reducir el original de 70mm con el que fue filmada la película.

La pregunta que surge entonces es, ¿realmente fue filmada? La soberbia calidad de la imagen producto de la cooperación entre los dos estudios de efectos especiales más importantes de la industria (WETA e ILM) hace imposible diferenciar entre el 40% de filmación live action y 60% de animación CGI. Cameron estuvo esperando desde 1994 para que el desarrollo de la tecnología alcanzara su sueño, y no fue hasta que vio a Gollum de El Señor de los Anillos que supo que el momento para ponerse a trabajar había llegado. Y en el camino, inventó una nueva cámara.

Pero quiero volver a esta idea: la experiencia AVATAR-IMAX es algo nunca antes visto ni oído. La sala entera queda boquiabierta ante cualquier toma panorámica del bellísimo paisaje de Pandora. Sea diurno o nocturno, terrestre o aéreo, Cameron pintó un paraíso inspirado en estéticas psicodélicas y submarinas que le arranca el aliento a cualquier espectador con un mínimo de sensibilidad. Otro plus, a mi gusto, es que el afecto tridimensional de la sala es aprovechado en sentido contrario a lo usual: en lugar de sobresalir, las imágenes se hunden, dando sensación de profundidad y hasta vértigo. Cameron sabía perfectamente que los espectadores quedaríamos obnubilados, y se dio el gustito de reirse de nuestras caras a través de Trudy (Michelle Rodriguez) cuando, ante la vista de las Montañas Alelluyah, se ríe diciendo "You should see your faces".


Y hablando de Rodriguez, es necesario destacar las impresionantes actuaciones. Es sorprendente como debajo de todos los efectos especiales y la animación CGI que componen a Neytiri, la señorita Zoe Saldana brilla por su interpretación. Según IMDB, los actores filmaron con cámaras pegadas a sus cabezas, y los puntos brillantes del maquillaje eran utilizados de referencia para los animadores de CGI captaran las expresiones -
un trabajo realmente formidable. También es la primera vez que Sigourney Weaver vuelve a rodar bajo las órdenes de Cameron desde Alien, lo cual ya de por sí es un acontecimiento digno de verse. Es evidente que AVATAR va a arrasar en los premios de la Academia en lo que a efectos especiales se refiere, pero veremos cuánto se animan a premiar las actuaciones.

Quienes se dedican a despotricar contra la trama también pecan de insensibilidad. En una época donde la destrucción del planeta es cada vez más profunda, mostrarse escéptico ante la conexión que los Na'vi tienen con su ecosistema es carecer d
e emociones. Como toda obra de arte, debe ser leída en el contexto histórico en que fue producida. Ya lo dijo el presidente de Bolivia, el señor Evo Morales: "La película contiene alta dosis de fantasía, pero es, a la vez, una profunda muestra de la resistencia al capitalismo y la lucha or la defensa de la naturaleza".

Una última reflexión, para terminar. Si para despertar en un Avatar es necesario dormir en nuestro cuerpo, quizás todo lo que sucede mientras dormimo
s es un sueño. En ese caso, y sólo en ese, James Cameron filmó un sueño hecho realidad.

DISTRICT 9, PLAY IT AGAIN, SAM

Casi el paradigma del film moderno. Increíble realización, combinatoria de géneros en una escala compatible (aventuras, suspenso, romance, social), despliegue de un saber tecnológico que supera cualquier fantasía, gusto y regusto por el diseño dinámico de las criaturas, varios etcs. Lo que Mandarine expone no tiene una gota de desperdicio. Efectivamente las repercusiones en lo inmediato temporal y geográfico no tardan un segundo en hacerse carne. La marginación de inocentes, la condena del Otro Diferente aunque como Semejanza, el funcionamiento de un sistema que se pretende humano (van con planillas a desalojar a los langostos que pretenden sean firmadas por los expulsados) y que se revela violento (si no se acata la orden entran a funcionar armas de una increíble eficacia mortal) y demás condimentos no hacen sino enriquecer un relato vertiginoso, sorprendente y... Sin duda que abreva en nutrientes de la sci-fi - inocularse un genoma que va convirtiendo al humano en un alien, la omnipresencia de la nave sobre la ciudad cosmopolita, etc. - el género de acción, cada vez que está por ocurrir lo inevitable hay algo que modifica el rumbo - cortarse el brazo, atacar al monstruo y tenerlo vencido, quedar a merced del Malo Entre Los Malos sin escapatoria posible y otras variaciones sobre el tema - y por qué no en la comedia de enredos - el elegido para la misión no deja de tener reminiscencias de El héroe tonto ante el desafío extremo (Jerry Lewis, algún Woody, etc.). En general todo funciona perfectamente y hasta hay un plus, que me pareció de lo mejor de la peli: las entrevistas a los expertos en diversas áreas científicas. La caracterización de esos personajes, sus testimonios, bien podrían estar en la galería de los grandes logros del cine. Pero debo agregar que en el conjunto se nota la influencia de un modo narrativo que parece ser inviolable en el código de las producciones magnas. Se trata de una forma que pone al protagonsita como un ejemplo de buena conducta, con su mujer, su trabajo, su moral, que por más que finalmente se transforma en un asesino sin mirar a quién queda encuadrado en el órden del deber dictado desde la dramaturgia hollywoodense. Casi se podría decir que el desarrollo cumple con un 90% de eficiencia las fórmulas que todo drama debe tener según las reglas de los mandamientos de la industria americana y que su final de ambiguo desenlace es como una luz desde donde, quizás, se puedan esperar nuevas y muy eficaces historias para ser contadas.


District 9 y la gran metáfora


La semana pasada improvisamos una salida al cine con dos amigos urgidos por ver el trailer en la televisión. Yo venía con ganas de verla hacía rato, pero hacía falta un empujoncito para que se decidieran a acompañarme, así que ese trailer televisado vino como anillo al dedo.

Sector 9 (esta vez tradujeron bien el título!) arranca como un falso documental basado en imágenes de archivo y entrevistas a especialistas de diferentes disciplinas que nos cuentan la historia hasta el momento. Hace 20 años una nave nodriza extraterrestre quedó suspendida sobre, no Washington ni Manhattan, sino Johanessburgo, la capital de Sudáfrica. El gobierno de aquel entonces mandó una exploración a la misma, y encontró a los tripulantes desnutridos y hacinados en su interior. Deciden entonces trasladar a los aliens a una zona de emergencia para atenderlos, zona que con los años pasaría a ser un asentamiento como cualquier otro del tercer mundo, con la particularidad de que sus habitantes son de otro planeta.

La primera idea que salta es la metáfora evidente. La película está inspirada en la infancia del director Neil Blomkamp, vivida durante los últimos años del appertheid (el ingreso de humanos al sector 9 está prohibido, la discriminación a los aliens instalada, etc). Sin embargo, mi asociación directa no fue con el proceso que vivió Sudáfrica en esas épocas, sino con mi realidad latinoamericana cotidiana. Algo parecido pasó con Slumdog Millionaire y Cidade de Deus: películas tercermundistas que alcanzan el mainstream mostrando su cruda realidad de villas miseria y favelas, realidad que a los norteamericanos les suena stranger than fiction. De hecho, Sector 9 fue filmada en un asentamiento de Johanesburgo, cuyos habitantes estaban siendo trasladados a uno nuevo mientras tanto.

Es difícil encasillarla en un sólo género. Ciencia ficción sería lo más apropiado, pero se queda chico. La película excede los límites, porque si bien tiene escenas de mucha acción (y soberbiamente animada en CGI), no es lo importante. Obviamente, todos queríamos ver a Wikus van De Merwe (Sharlto Copley) subido a un mecha alienígena y haciendo cagar fuego a los malditosmilitareshijosdeputa, y la película sastisface en ese aspecto. Mención especial merece el señor Sharlto Copley, cuyo personaje tiene toda la pinta de ser el pobre boludo que a los diez minutos un alien va a arrancarle la espina dorsal, y termina bancándosela contra todo humano y extraterrestre que se le ponga adelante. Cabe destacar también que se trata de la opera prima del director Neill Blomkamp. Cuentan los rumores que cuando Peter Jackson (productor) vio lo que este señor era capaz de hacer con la animación CGI, le regaló 30 millones de dólares para hacer la película que quisiera. Y así nació Sector 9.

En síntesis: se trata de una película muy recomendable, que deja pensando y a la vez se disfruta en su transcurso. Siempre me pone contenta cuando le va bien a una película que se lo merece, así que Sector 9 no me ha traído sino alegrías.

Lo que no puedo dejar de preguntarme es... ¿dejarán asistir a los aliens a los partidos del Mundial 2010?